Mabel Daloia de Coopay

Tenacidad emprendedora

Nació en Young en 1955, mujer emprendedora como pocas y una vendedora innata. Más de alguno debe conocerla por su compromiso con el trabajo, haciendo más de lo que uno pueda esperar para solucionar cualquier inconveniente que surja a sus clientes.

Conozco el caso de mi hermano, Martín, quien el mes pasado vino de visita a Uruguay con la idea de llegar a Tres Cruces y subirse al próximo ómnibus de Copay con destino a Young. Pero se encontró con que sus pasajes no parecían en el sistema y, como era un día bastante más movido de lo habitual en la terminal por motivo del feriado largo, no había más asientos disponibles hasta el próximo día.

Mi hermano viajó en una agencia diferente pero cuando Mabel supo lo que pasó se hizo cargo de la situación como si fuese propia: “No te preocupes, al menos uno de los pasajes te voy a recuperar”, le dijo, y al día siguiente, luego de mover cielo y tierra, al punto de llamar al personal de Montevideo para hacerles mirar las grabaciones de seguridad y confirmar que fue una confusión de ellos mismos, ella tenía el problema resuelto.

Esa actitud seguramente sea el diferencial que ha hecho mantener su negocio activo por cerca de dos décadas.

Sus primeros pasajeros…

Desde los años 80, Mabel ha estado vinculada al trabajo en agencias de ómnibus, en ese entonces le habían comentado que Chadre estaba buscando un lugar en Young y aprovechando la ubicación donde aún sigue viviendo, sobre la ruta 3, se puso en contacto directo con uno de los dueños y en pocos minutos llegó a un acuerdo: “Teníamos cuatro turnos, que hasta el día de hoy siguen siendo los mismos. Teníamos un repartidor, Don Centurión, el papá de Clara, repartía en una bicicleta. Era muy poquito lo que teníamos, pero así empezamos.”

“Luego Chadre se junta con Agencia Central y formaron el Bus del Litoral, ahí yo quedé en Seguro de Paro, porque las agencias las había absorbido Agencia Central y en Young no había lugar para mí. Así que me puse a hacer un curso de peluquería en Paysandú y viajaba todos los días, hasta que un día me llamaron para trabajar en Durazno. Trabajé dos años allá, fueron años muy difíciles, porque yo ya tenía a los dos chiquitos, Milena y Guzmán, y sufrí mucho, principalmente los dos primeros meses que no podía siquiera venir a Young a verlos porque allá no encontrábamos empleado.”

“Mis hijos se quedaban con mi mamá y los fines de semana iban a visitarme. Yo lloraba todo el tiempo porque sabía que se iban a volver. En un momento se resolvió que a mí me daban el despido o el traslado definitivo a Durazno. Volví para Young e instalé mi peluquería.”

“Al tiempo resurgió la línea TTN, porque ONDA había cerrado, pero esa licitación la ganó Núñez. Yo había ido a hablar con ellos, segura de que me la iban a dar porque tenía experiencia y el lugar, pero no lo hicieron. No sabes lo que lloré. No me lo dieron por la comisión que pedía. Yo soy de la época del teléfono a manija y eran carísimas las comunicaciones. Por ejemplo a las 4 de la madrugada pedía la llamada a Salto para lograr llamar a eso de las 9 de la mañana, tenía una hoja de cuaderno escrita con todo lo que necesitaba porque seguramente no iba a volver a hablar y ni te cuento si se me cortaba la llamada. Por esa razón todo se encarecía.”

Copay llega a Young

A finales de los 90, Mabel inicia sus pasos con la agencia que hoy mantiene, Copay, en la venta de pasajes, trámites de encomiendas, giros y además con un kiosco que la ha sustentado desde hace sus comienzos: “Empecé el kiosco con unos estantes que no alcanzaba a llenar de mercadería, entonces aproveché que vendía Nuvó y puse esos productos como shampoo y cremas para rellenar. Siempre me las rebuscaba. Mi casa llegó a estar repleta de cajas porque además de consejera de Nuvó, era asistente y transportista, o sea, vendía los productos, asistía a las vendedoras, conseguía nuevas consejeras y también repartía las cajas. Fui pionera en eso y te estoy hablando de hace más de 30 años.”

Hoy, debido a la cantidad de horarios diarios de viajes, la agencia le ha permitido tener tres empleados y lo disfruta porque puede estar más tiempo con su nieto “Nachito”, con su madre, a quien se la conoce como Delia pero en realidad se llama Modesma, su hija Milena y su yerno Fernando.

Habiendo tenido que criar a sus hijos sola y luego de perder a su único hijo varón cuando él tenía 23 años por causa de un accidente, un dolor que seguramente de tan grande no se pueda esconder detrás de nada ni de nadie, Mabel nos cuenta cómo ha sabido sobrellevar esas experiencias con el amor de su familia y su gran pasión por el trabajo: “Uno tiene que ponerle ganas a lo que hace, tiene que encontrarle el lado bueno, pero la parte más importante, que te ayuda en todo momento y te mantiene, es la fe y la confianza de que no estás sola, que tenés a Dios que te apuntala, consuela y renueva tus fuerzas diariamente.”

Las claves de Mabel

Según Mabel, la característica esencial que uno debe poseer para mantenerse en pie a lo largo del tiempo se trata “primero que nada, de querer lo que hacés, yo creo esa es la clave de todo trabajo, sino tendrás que buscarle la vuelta de que te guste. Por ejemplo, cuando tenía la peluquería, si antes de empezar ya pensaba que iba a estar 45 minutos con la aguja a crochet sacando claritos, me estresaba sólo de imaginarlo, entonces simplemente lo hacía y listo. Todas las cosas tienen algo positivo y obviamente también tengo gente, como los chiquilines que trabajan conmigo, que me acompañan y se esfuerzan.”

Vivimos gracias a los pasajeros, queremos que vengan pero sobre todo que vuelvan.

Respecto a los planes sobre la Terminal de Young, Mabel nos comenta: “Hace 36 años que están que van a hacer la Terminal… Reconozco que al principio me daba un poco de chucho, porque yo pensaba en el kiosco, en la casa, en los nenes que eran chicos, que iba a tener que pagar a una niñera si tenía que salir de casa.”

“Por algún tiempo me quitó el sueño, pero después vi que se demoraba todo y que se iba para largo. Un día vinieron autoridades, hicieron un pamento bárbaro, y nada.”

“Igual te digo, ojalá que la hagan, es lo mejor para la gente, porque si no hay pasaje en una agencia pueden ir a otra ahí mismo, y no andar con los bolsos a cuestas, caminando por la ruta, cuadras y cuadras, a veces de noche y con semejantes fríos. Nos ha pasado de dejar la agencia abierta de noche un rato más de lo habitual para que no quede alguna gurisita sola sentada afuera. Ojalá que se haga pronto.”

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