La fecha marcada

Por: Giuliana Mutti

Para los que crecemos “afuera”, los que vivimos rodeados de verde en el interior del país. Nosotros, los que sabemos que a los 18 nos toca la capital.

Mucho se escucha hablar del sacrificio, perseverancia y ganas de volver que afrontan los jóvenes cuando “mueren en la capital”. Jóvenes que “no pueden”, que extrañan, que odian el domingo cuando toca volver, y que tienen un sinfín de malos adjetivos para Montevideo. Pero, ¿qué tanto hay en esto?

Es algo que te van advirtiendo desde chico, como decía mi padre cuando veía un Cutcsa en la televisión: “Mirá cuando vos andes en esos ómnibus”. También existen cientos de ejemplos alrededor, en las ciudades del interior quedan pocas personas de esa edad.

No hay forma de no conocer este devenir que nos permite a los del interior tener fecha marcada para “abandonar el nido”. Nos cambia la vida de un mes para otro: el alquiler, el surtido, la limpieza, lo que se rompe, la convivencia, la plata… es todo un mundo nuevo. Es una excelente oportunidad de crecer y valorar, de aprender lo que es valerse por uno mismo.

Nosotros, los del interior, no tenemos que esperar a recibirnos y formar nuestras vidas para saber de qué se trata todo eso. Nos conocemos en la independencia, nos aprendemos a responsabilizar de nosotros mismos, y así salimos de nuestra zona de confort.

También empezamos a reconocer el valor de nuestra casa, nuestros seres queridos, y todo lo que quedó en nuestra ciudad. Ésto nos da la certeza de que cuando tengamos el título, no sólo seremos adultos con una profesión, sino también personas un poquito más sabias. Nos vamos a conocer más a nosotros mismos, estaremos abiertos a lo diferente y nunca más seremos completamente nosotros en nuestra ciudad, ni en la capital.

Tantos quieren viajar lejos y “conocer nuevas cosas”, mientras nosotros tenemos el privilegio de comenzar a experimentarlo en esta pequeña y gran oportunidad, de irnos lejos para conocernos más.

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