Guillermo Centurión, golero juvenil de Nacional

Golero peligro

Después de veinticinco llamadas perdidas, el periodista logra despertarlo y comunicarse con él. Son las 8 de la mañana y lo llaman desde “Desayunos Informales”, un programa de TV matutino transmitido a diario por canal Teledoce.

Ese jueves iba a ser bien particular, pues el video que muestra el gol insólito que había marcado el día anterior empezaba a recorrer el mundo.

En los partidos de campito, cuando a uno de los equipos le falta un jugador, se le llama “golero peligro” a aquel que juega fuera del arco pero tiene permitido usar las manos en su área para atajar. Un arma de doble filo que puede generar contraataques de formas inesperadas.

A diferencia de que no fue en un campito sino en un partido de la séptima división de Montevideo disputado el miércoles 9 de diciembre de 2015, Guillermo hizo una jugada de “golero peligro” insólita: después de interceptar un centro con las manos, sale jugando con sus pies y deja sin respuesta a los 10 jugadores del equipo contrario que estaban en su área.

En la mitad de la cancha lo esperaba el golero rival, a quien elude con un autopase para finalmente patear el tiro del gol que llamaría la atención de medios nacionales e internacionales.

Gol de Guillermo Centurión

“El celular sonaba a cada rato”, cuenta, “me llamaban de todos lados para entrevistarme”. Apenas cinco días después de subido el video de la jugada, YouTube mostraba más de 800.000 reproducciones y la noticia había sido publicada en todos lados, incluso periodistas deportivos reconocidos y canales como ESPN y Fox Sports hablaban de él.

“Lo que hizo Guillermo fue sublime”, expresó Eduardo Ache, presidente del Club Nacional de Fútbol, en una nota para Tenfield.

“Casi como si estuviese siendo controlado por un adolescente jugando a la PlayStation, golero marca un golazo de arco a arco”, relatan con humor en indy100.com, uno de los tantos sitios web donde fue mencionado.

Lo que agrega aún más condimento a esta situación fue el echo de haber sido en un encuentro clásico de nuestro país, Nacional vs. Peñarol; en una final del campeonato; en el último minuto del partido donde si la jugada fallaba y Peñarol convertía eran ellos los que salían campeones.

Si bien ya iban ganando 2 a 1 antes de hacer el gol, la opción más lógica era tirarse al piso para dejar pasar el tiempo, pero por el contrario decidió aprovechar una oportunidad que el partido le ofrecía, y no la desperdició ni un poco.

Lograr esa victoria le permitió a Nacional disputar una segunda final la semana siguiente donde nuevamente Guillermo fue protagonista atajando un penal en la hora con el marcador apenas un gol a favor. El partido terminó 1 a 0, su equipo obtuvo la copa del Campeonato Uruguayo y, una vez más, el golero younguense era noticia.

No fue sorpresa

Unos años antes ya había hecho una jugada igual, por lo que este gol no era novedad para sus ex-dirigentes del Baby Fútbol de Young, quienes lo vieron jugar en la liga local y conocían su personalidad como golero.

Comenzó atajando de casualidad, a los 7 años, en un partido donde el arquero había faltado y le tocó a él estar en el que es considerado como uno de los puestos más ingratos del fútbol. Aún así, Guillermo no cambiaría por nada estar bajo los tres palos defendiendo la camiseta del cuadro de sus sueños.

Su paso por el fútbol infantil de Young fue variado, jugó en Nacional, Peñarol, El Trébol y finalmente La Escuelita. En 2013, con 12 años, practicó en las divisiones formativas de Peñarol, viajando a Montevideo cada 15 días durante cinco meses. Justo cuando estaba a punto de firmar el pase, un campamento organizado por Nacional en nuestra ciudad llama su atención y decide probarse.

Guillermo Centurión, golero de formativas de Nacional

Los captadores gustaron de su capacidad y lo invitaron a practicar. Era el primer escalón para cumplir su sueño, así que no lo duda y realiza el fichaje oficial.

Hoy, está viviendo en Montevideo en la residencia de juveniles del Club Nacional de Fútbol, cursa tercer año en el Liceo N° 8 y tuvo la oportunidad de integrar el plantel de la Selección Uruguaya sub-15 pero tuvo que discontinuar las prácticas por problemas de salud.

Estar lejos de su familia y amigos fue el sacrificio que asumió a sus 14 años para lograr lo que tanto ansía en su futuro: convertirse en futbolista profesional y jugar en las grandes ligas.

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